sábado, 6 de abril de 2013

FUNCIONARIOS DELINCUENTES DE BANCO ESTADO DE HACE DIEZ AÑOS



En mayo y en junio de este 2013 se cumplirán diez años desde que una maquinaria delictual operante en el BANCO ESTADO DE CHILE funcionó al igual que las directrices de hace casi un siglo en Chicago, Estados Unidos, cuando Alfonso Capone, manejaba los hilos siniestros de la Cosa Nostra.

BANCO ESTADO DE CHILE ha estado vinculado a varios delitos, pero el que cometió en 2003 me afectó directamente allí y, como yo escribo en varios medios, tuve la posibilidad de denunciar a los hampones de esa institución.

En este mismo Blog, un poco más abajo, está el artículo titulado

FUNCIONARIOS DE BANCOESTADO TRAS IRREGULAR VENTA

está publicado el 30 de noviembre de 2009.

Y el mismo texto había aparecido ya publicado en el folleto impreso de denuncia llamado MARCUSE, cuyos mil ejemplares, se agotaron.

En este Blog -como en MARCUSE-  permanecerán por siempre los nombres de los corruptos.

Yo no sé en qué lugar seguirán algunos de ellos, pero otros, en una acción justa del Banco, los sacó de sus filas.


LOS CORRUPTOS SON


EDUARDO ALLEN, entonces Agente de la Sucursal Estación de BancoEstado.

SAMUEL LILLO GUEVARA, funcionario de la misma Sucursal.

LUZ VARGAS, funcionaria de la misma Sucursal.


NINGUNO DE LOS TRES SIGUE EN BANCOESTADO



LOS OTROS CORRUPTOS FUERON

EMILIANO FIGUEROA SANDOVAL, Jefe de Venta de Activos.

CECILIA RAMÍREZ, su asesora.

ENRIQUE HARVICH MUÑOZ.


Era presidente de BANCOESTADO el delincuente JAIME ESTÉVEZ, seudosocialista, quien haría la gracia años después de prestarle -plata de todos los chilenos- MIL MILLONES DE DÓLARES a los hampones dueños de BANCO DE CHILE.

Que todos estos nombres queden marcados a fuego para que sus descendientes sientan verguenza de ellos.

NI PERDÓN NI OLVIDO PARA ESTOS SIETE MAFIOSOS QUE TANTO DAÑO HICIERON.

miércoles, 3 de abril de 2013

Francisco I o la continuación de Juan Pablo II por otros medios (cambiado el contexto).


Por Raúl Isman

Docente. Escritor.
Colaborador habitual
del periódico socialista El Ideal.
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
Columnista en política internacional
del Canal Señal Oeste (Moreno) y
del Programa radial Periodismo consentido
raulisman@yahoo.com.ar
 
"El matrimonio gay es una movida del Diablo".
Francisco I, antes de su nombramiento.
 
El PAPA argentino, Francisco I, viene a cumplir el proyecto del poder mundial para disputar el consenso de la sociedad, especialmente de los pueblos. No solo se trata de sustentar posiciones contrarias al matrimonio igualitario, o contra el aborto, ampliamente difundidas por el obispo Bergoglio, sino de gestar una conciencia de disciplinamiento hacia el orden contemporáneo, reaccionario, de dominación transnacional.
Julio Gambina. Economista y dirigente político argentino.
El nuevo Papa es argentino y eso desparrama temores y preocupaciones entre muchos de sus compatriotas. Quizás, porque lo conocemos más de cerca que a cualquier otro de los candidatos a suceder a Ratzinger y sabemos de sus tenaces posiciones contra la ampliación de derechos civiles y su dudosa actuación bajo los años de la dictadura. Nada que lo distinga demasiado de sus colegas. Por esos antecedentes, parece anunciar un papado en el que ninguno de los énfasis tradicionalistas serán omitidos. Perseverancia se anuncia en las condenas a las derivas del cuerpo y las heterodoxias del deseo, también en la exclusión de las mujeres del sacerdocio y en la negación del derecho al aborto.
María Pia López. Socióloga Argentina.
Introducción
En las siguientes líneas se desarrollará con mayor extensión el análisis desplegado el día del nombramiento del obispo tanguero en el papado, que puede consultarse desde http://www.redaccionpopular.com/articulo/habemus-papam-tres-notas
El año 2012 no resultó propicio para la gerusía y el monarca gobernantes en el Estado Vaticano. Las infidencias blanqueadas por el mayordomo papal Paolo Gabrielle dieron alimento a los massmedia (los "serios" y "los sensacionalistas"), al tiempo que demostraron palmariamente que llamar a la citada corte de tonsurados portavoces del espíritu santo (si es que existiere dicho integrante trinitario) puede ser visto, en el mejor de los casos, como una cruel ironía. Y en el peor como un sádico castigo al pueblo creyente. La posterior renuncia papal quedó remachada de modo evidente como manifestación de impotencia benedictina para disciplinar a la omertá de frailes y obispos gays que contradecían el discurso oficial católico acerca de tal minoría sexual, de poner un límite siquiera a las violaciones desbocadas en todo el orbe contra niños (muy peculiar lectura del dejad que los niños vengan a mi, atribuido al nazareno) y de poner aunque mas no fuere algo de claridad en los muy oscuros manejos del Instituto de Orden Religioso (I.O.R., el Banco Vaticano), continuador a su vez de aquella otra entidad financiera denominada Ambrosiano; que provocó consiguientemente que su administrador (Roberto Calvi) se columpiara con una soga anudada a su cuello en un brumoso puente londinense; en accidentado viaje al paraíso garantizado por sus desinteresados servicios a la curia bancaria. Los bancos papales ni siquiera arañan los mínimos standares internacionales en términos de controlar el origen de los fondos. Así, tráfico de armas, de estupefacientes, redes de prostitución globales, las mafias itálicas pueden ser la fuente de habitual para el financiamiento vaticano. ¿Puede extrañar que haya sido nombrado para manejar el "Banco Central Papal" el alemán Ernst von Freyber armador de buques de guerra (¿ y para que los olivos, señores obispos?)?Todo ello (y mucho más que no trasciende mediáticamente) resultaba una carga más que dura, un verdadero vía crucis para un fatigado octogenario en tránsito a la novena década de su reaccionaria vida. En política es frecuente hablar de los fusibles que saltan ante una crisis. En la medida que el Vaticano es un peculiar estado (por ejemplo, carece de ciudadanos que habitan allí y formularen reclamos frente al poder político) les caben las generales de la ley, sólo que el fusible que saltó es la máxima cabeza del estado. También hemos desplegado un análisis anterior de la salida del papa alemán que puede verse desde http://www.redaccionpopular.com/articulo/la-abdicacion-papal-sexo-mentir...
Los pontificados de Juan Pablo II y Nazinger vinieron para cerrar la apertura reformista en lo teológico y en las prácticas eclesiales iniciada en el Concilio Vaticano II (por ejemplo, la misa se decía ¡en latín! hasta comienzos de los ´60). De tal modo, el tandem polaco-germano se propuso comprometer mucho más a la Iglesia con los poderes y lo peor de este mundo, en extraño corolario de la doctrina Agustiniana de la ciudad celeste y la ciudad terrena. A la primera el obispo de Hipona le reservaba las mayores virtudes. A la segunda todos los defectos. Conviene retener dicha imagen porqué recurriremos a ella varias veces en nuestros análisis. Un ejemplo es la soberbia y complicidad de J.P.2 en ocasión que Arnulfo Romero, obispo mártir de El Salvador, concurrió a la ¿Santa? Sede para transmitirle al pontífice sus vivencias acerca del genocidio sufrido por su pueblo y la documentación respectiva. El polaco no lo recibió y lo mando en una audiencia masiva a arreglarse con los militares, que luego lo asesinaron y ametrallaron al pueblo que lo lloraba en su velatorio. ¿Donde está la ciudad celeste y la terrena en este caso?
De la J(uventud).P(eronista).
a Francisco I
El 13 de marzo de 2013 la gerontocracia vaticana escogió por primera vez en su historia un papa no europeo. Se trata del arzobispo argentino Jorge Bergoglio, quien asumió bajo el nombre de fantasía de Francisco I. Habida cuenta que a los franciscos en el mundo de habla hispana suele llamárselos "Pancho", "Paco" o "Pacho" no faltará mucho para que el nuevo pontífice sea conocido como Panchito de las tinieblas, por algunas razones que detallaremos a continuación, sin la mínima pretensión de agotar el tenebroso prontuario del prelado (se sospecha que fue cómplice del robo de bebés durante la feroz dictadura argentina que se desarrolló entre 1976 y 1983, por ejemplo). He aquí una nueva rugosidad en términos de ciudad celeste y ciudad terrena. Mientras que para la mayoría de la jerarquía y otros sectores pertenecientes a la Iglesia Argentina, los pretorianos genocidas construían "la ciudad de dios"; que incluía derramamiento de sangre "purificadora" como dijera un obispo de infausta memoria, fuera de la vista de las personas comunes se desarrollaba un infierno (ciudad terrenal) de torturas, asesinatos, robo de bebes y de los propios cuerpos de tantos martirizados, que fueran arrojados en el océano y el Río de La Plata desde aviones militaresy cuyos pilotos recibieran oportunamente bendición y consuelo sacerdotal por sus “servicios a la patria”. Durante el tiempo que desempeñó la presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina (2005-2011), el nuevo Papa condenó sin concesiones toda búsqueda judicial de la verdad y el correspondiente castigo y jamás concedió audiencia alguna para las madres y abuelas. Tal vez porqué una investigación seria desenmascararía su complicidad. Cuando se presentó a declarar como testigo, lo hizo con cara(dura) de yo no fui y se limitó a responder con evasivas. Para ver el testimonio acceder desde http://www.youtube.com/watch?v=u8EoFlIbDPw
Al nombrar a Bergoglio, el estado vaticano se puso en total coincidencia con sus peores tradiciones y antecesores en el trono romano. Por no hablar de etapas demasiado antiguas (los operadores sacerdotales que colocaron a la naciente iglesia como aliada del imperio latino y luego fundamento teologal de la opresión feudal), un hilo de coherencia histórica vincula al Papa Julio II (1443-1513 y en el trono entre 1503 y 1513, jefe de una banda de "condotieri" algo parecido a los parapoliciales de la época) con PIO XII (pontífice cómplice del nazismo entre 1939 y 1958). El listado es incompleto por demás y cuenta con obispos militantemente engarzados con cuanto genocidio ocurrió en nuestro continente. Además, no hay que olvidar que la conquista y explotación inacabada en nuestro continente y nuestros pueblos originarios fue posible por el uso ilimitado de la espada sacerdotal (cruz). No obstante, ello no impidió a un reconocido antecesor del nuevo Papa, el extinto y reaccionario Obispo Antonio Quarracino que denunciase a las fuerzas de izquierda como expresiones extranjerizantes; como si la Iglesia fuera originaria de nuestras pampas. Por otra parte, la denuncia del desenfrenado interés vaticano por las riquezas pecuniarias y la extrema pobreza en los contenidos de su espiritualidad lleva más de medio milenio y es aún anterior a la Protesta encabezada por Martín Lutero hacia la segunda década del siglo XVI y fueron ciertamente el origen del cisma citado. ¿Mejoró la conducción católica en este punto o empeoró en las casi cinco centenas transcurridas? La respuesta es más que obvia y fue enunciada hace casi tres décadas por el filósofo argentino Diego Armando Maradona. De modo que este punto vuelve a sembrar dudas acerca de la localización verdadera de las ciudades agustinianas ya varias veces citadas.
En su juventud Bergoglio militó en el conglomerado peronista (muy) de derechas Guardia de Hierro. Formación que permea en algunos de sus trabajos políticos actuales y en los que puede leerse una gruesa contradicción entre sus dichos teóricos y sus acciones concretas. Tal vez sea otra vuelta de tuerca a la cuestión de las dos ciudades agustinianas, pero dice el ensayista Marcelo Gullo que "los numerosos escritos del Cardenal Jorge Luis Bergoglio, el más importante, desde el punto de vista geopolítico es, sin lugar a dudas, el prólogo que, en abril del año 2005, escribiera para el libro del ensayista uruguayo Guzmán Carriquiry titulado: “Una apuesta por América Latina”.Resulta entonces imprescindible analizar y transcribir las partes más sustanciales de dicho escrito para poder avizorar los tiempos geopolíticos “ por venir”. Es en dicho prólogo que, el Cardenal Bergoglio desarrolla explícitamente la idea ugartiana de la Patria Grande e, implícitamente, la idea peronista de la necesidad de una tercera posición entre el comunismo totalitario y el capitalismo salvaje. Al respecto, afirma Bergoglio: “Poco tiempo después del derrumbe del imperio totalitario del ‘socialismo real’…el resurgido recetario neoliberal del capitalismo vencedor, alimentado por la utopía del mercado autorregulado, demostraba también todas sus contradicciones.” Agrega Gullo más adelante que según el Cardenal Bergoglio, también que: “En las próximas dos décadas América Latina se jugará el protagonismo en las grandes batalla que se perfilan en el siglo XXI y su lugar en el nuevo orden mundial en ciernes.”
En ese nuevo orden en ciernes -destaca el Cardenal Bergoglio- la única posibilidad que tienen los países latinoamericanos de alcanzar el desarrollo económico y la autonomía política pasa, inevitablemente, por la construcción de una Patria Grande Latinoamericana. Es por eso que afirma: “Ante todo se trata de recorrer las vías de la integración hacia la configuración de la Unión Sudamericana y la Patria Grande Latinoamericana. Solos, separados, contamos muy poco y no iremos a ninguna parte. Sería callejón sin salida que nos condenaría como segmentos marginales, empobrecidos y dependientes de los grandes poderes mundiales.” (El pensamiento geopolítico del Papa Francisco, por Marcelo Gullo en http://mundorama.net/2013/03/18/el-pensamiento-geopolitico-del-papa-fran...)
Por cierto que para Francisco de las tinieblas la ciudad celeste consiste en el mundo de las ideas platónico, que carece de correlato con el mundo concreto práctico (terrenal). ¿Como se puede hablar de Patria grande y ser aliado político de Mauricio Macri y referirse a las contradicciones del neoliberalismo (que tiene sólo contradicciones, no adolece de totalitarismo, Panchito dixit) cuando Macri es emergente de dicha corriente y aliado político de Bergoglio y su esposa explota trabajo semi-esclavo. Pero lo central es, en nuestra opinión, lo siguiente : ¿cual es el gobierno que en las tres décadas de historia de nuestra democracia más impulsó la patria gande y la unidad latinoamericana? La obvia respuesta es que las presidencias de Néstor y Kristina. ¿Y donde estuvo Panchito? En la vereda de enfrente, articulando fuerza política, precisamente contra la Patria Grande. Así puede haber hecho miles de misas contra la trata infame de personas. Pero su alianza con Macri- quién se burlo en un video de la explotación prostibularia y jamás fue amonestado por ello- demuestra que son puras hipocresías. Tal vez el ahora pontífice sea simplemente víctima de la misoginia dos veces milenaria del catolicismo; pero, como decía Perón, al rengo hay que verlo caminar.
Para no abundar en demasiadas cuestiones de altri tempi el peor baldón de la trayectoria del neofrancisco es el secuestro por las fuerzas represivas de dos sacerdotes bajo su jesuítica jurisdicción. El caso se relata en el libro "El silencio" del periodista Horacio Verbitsky, quien previamente lo había acusado en varias notas de haber entregado los datos de las víctimas a las jaurías criminales. Todo según declaraciones de Orlando Yorio, uno de los jesuitas secuestrados, antes de fallecer por causas naturales en 2000. El acusado jamás intentó refutar los graves cargos y se limitó a prohijar una publicación en su alabanza (El jesuita del periodista Sergio Rubín). Citado por la justicia (¿y si el día de mañana se reclamara la extradición papal?) para declarar por el robo de bebés a madres martirizadas durante la dictadura 1976-1983 respondió por escrito. Sólo le faltó justificar el hecho aduciendo que los infantes hurtados a sus familias no debían soportar abusos pedófilos, de esos que son especialidad de la casa eclesial. De modo que la elección de Francisco I es una toma de posición: la curia vaticana le dice fuck you a la Argentina torturada, oprimida y masacrada durante los años siniestros. Es una opción por los asesinos, torturadores y explotadores contra las Madres de Plaza, los H.I.J.O.S, las abuelas y el sufrido pueblo de nuestro martirizado país.
¿Por que bergoglio
y no otro?
Los antecedentes cuentan, pero en rigor la causa inmediata para la elección del ungido es el hecho de que se trata de un operador político con pretensiones de extremo florentinismo. Pero es preciso ser un supermaquiavello para tratar de encausar y conducir la terrible interna vaticana; de modales silenciosos y suaves, pero de extremo salvajismo. No menor es el problema de la pérdida de la influencia de los ¿valores? católicos en el seno de la sociedad civil (laicado). Es sabido que casi nadie de los autoasumidos como practicantes de la fe se halla dispuesto a seguir los preceptos difundidos por el dogma (dejemos la discusión de con cuanta consecuencia practicados por los propios sacerdotes). Rara avis es la mujer que llega virgen al matrimonio y ninguna pareja desenamorada se abstiene de separarse. Se habla de 1.200 millones de católicos. Pero quienes profesan la fe de modo consecuente y congruente son muchos menos. Es que además, la mayoría de la citada grey desconoce por completo los ritos constitutivos y la práctica de su propia fe.
La notable disminución de vocaciones sacerdotales es otra realidad que debería afrontar el nuevo Papa para (re)encausar la vida vaticana.
Pero la causa fundamental del nombramiento del obispo pasa, en nuestra opinión, por otras cuestiones. Si entre los siglos XI y XII de nuestra era se libra una dura batalla entre el papado y el imperio por el control y la legitimación de las fuentes del poder temporal, el fin de la guerra fría va a ser precedido y posibilitado por un acuerdo entre el papado (polaco, Karol Wojtyla) y el imperio (protestante y yanki) en el cual el objetivo logrado fue derrumbar al socialismo real y recomponer la dominación del capital sobre las masas populares. El señorío aún inacabado del neoliberalismo tuvo una fuente teologal: la influencia de la iglesia católica, en general. Y en particular, del pontífice polaco, cuya impronta aún es prematuro que la historia pudiere dimensionar. Pero no hay dudas que fue facilitada por la transformación económica que existía en occidente y por la profunda debilidad económica e ilegitimidad política que corroía al llamado socialismo real.
De modo que una inquietante hipótesis postula que asistimos a un nuevo acuerdo estratégico entre el Vaticano y el imperio del norte. Se trata de confrontar contra los gobiernos populares latinoamericanos y los movimientos sociales, que son una de las bases fundamentales de los primeros. La prenda del acuerdo es que la iglesia movilice sus recursos espirituales al servicio de- en una situación de mínima- debilitar y paralizar a los sujetos ya señalados. Y en una perspectiva de máxima derrotarlos y deponerlos. Y a cambio, el poder financiero global ayudare a ocultar los escandalosos manejos del Instituto de Orden Religioso (el banco vaticano), lo cual insumiría poco más que un vuelto para ellos. Como se ve, la única diferencia entre las maniobras papales en tiempos de Lutero y los actuales es la cantidad de los fondos involucrados y la sofisticación de las operaciones y las unidades monetarias. A comienzos del siglo XVI los Papas vendían su salvación a los poderosos a cambio de monedas de oro (no de preces, precisamente). Y a comienzos del siglo XXI, los cardenales venderían su propia salvación operando políticamente para el imperialismo.
No nos extrañemos que los prelados venezolanos y el propio Papa- más rápido que tarde- se pronuncien contra el católico Nicolás Maduro y a favor del judío derechoso pro imperialista Henrique Capriles Radonski. La ofensiva contra los gobiernos progresistas sólo reconocerá los límites que los propios pueblos pudieren crearle. Así nos queda palmariamente expuesto cómo es posible que el papado denuncie constantemente a las guerras, "omitiendo" al imperialismo, verdadero causante de los conflictos bélicos. Es lógico que, si cree en el espíritu santo, todos los problemas temporales (por ejemplo, los económicos) sean responsabilidad del maligno Lucifer. Queda así claro la causa de toda vacía condena papal al neoliberalismo; fuerza económica, filosófica y política que esparce urbe et orbi la miseria y la desmoralización entre las masas populares. Una vez más y como siempre fueron excluidas del conclave vaticano las masas populares y sus necesidades y la posibilidad de construir sociedades más justas basadas, en el derecho y el poder civil, dependerá de poder derrotar a las fuerzas tenebrosas acaudilladas (espiritualmente) desde su nombramiento por Francisco I.
Pacho Vaticano
en acción
Si en la Argentina los Franciscos son pancho, en Colombia se los llama Pacho. Y Pacho Vaticano es el mote que le ha endilgado un amigo caribeño al nuevo pontífice. Aunque el general Perón estaba en lo cierto cuando decía al rengo hay que verlo caminar, podemos establecer algunas previsiones acerca del rumbo político de Panchito. En principio no le resultará fácil reeditar el raid antipopular del papa polaco en razón de la crisis inmisericorde que azota a los países del neoliberalismo real, que hace sufrir a los pueblos afectados torturas equiparables a la dictadura argentina. ¿Debería decir algo acerca que en España los bancos desalojan a las personas arrojándolas a vivir (y morir) en la vía pública? ¿O no es propio de católicos criticar a bancos y banqueros? ¿Que la curia hispana es fiel aliada y guía ideológica del Partido Popular que liquida la atención en salud y educación públicas merecerá alguna reflexión vaticana? Queda bien (para los fundamentalistas católicos) decir en una misa que la crisis y la pobreza son invenciones del pérfido Luzbel, pero es preciso dar explicaciones más confiables, certeras y contundentes si se desea instalar un discurso consistente y fiable. Por otra parte para poder afrontar las tareas internacionales, el pontífice deberá poner un mínimo orden en el frente interno. ¿Con que herramientas pondrá orden en la festiva logia vaticana de sacerdotes y obispos (una verdadera jaula de las locas eclesiástica) que trafican con taxi-boys? ¿Utilizará el anatema, la excomunión, la obligatoria confesión, el rezo compulsivo de millones de aves maría (u otros pájaros)? No parecen ser recursos muy eficientes ya que la citada omertá tiene la misma formación filosófica y teológica que Pacho Vaticano y el (seguro, de acuerdo a vida tan pecaminosa) paso al infierno no los ha asustado demasiado.
No bien fue publica la unción de Panchito (que había viajado a Roma con pasaje de vuelta, ya que su candidatura desde que en la Argentina se había aprobado el matrimonio gay se había vuelto quimérica), los massmedia argentinos caracterizados por su cerril oposición a todo gobierno popular salieron a bombardearnos con naderías y vaguedades del tipo de El Papa humilde, austero, que viajaba en subterráneo, utilizaba zapatos modestos o remendados y otras menciones de similar tenor. Celestino Rodrigo, primer ministro de economía neoliberal de la historia argentina, también se desplazo en subte para asumir su cargo y ello no le impidió descargar sobre el pueblo un terrible plan de ajuste (llamado Rodrigazo en su “honor”) en junio 1975, desbaratado por la movilización obrera y sindical pocos días después. Ocultaban los prensacidas que su apuesta era por una carga quijotesca contra Kristina, esperando que el "Santo Padre" viniera a cumplir el papel de gran transformador de una oposición miserable e impotente en alternativa de poder. Una vez más, la presidente demostró que, además de una enorme estadista, es una dirigente política sutil y certera. Armada con una línea continental (seguramente consensuada con Correa, Maduro, Evo y Dilma, seguras víctimas de la carga papal si se produjere) fue a la asunción del pontífice y se reunió largamente con él. De tal modo dejó insatisfechos (calentitos, se diría popularmente en la Argentina) los deseos opositores de contar con el fervor y el favor bergogliano para sus afanes. Ni Kristina ni nadie deben marchar a un enfrentamiento prematuro con un líder religioso de influencia constatable aunque difícilmente cuantificable. El pontífice ya dejó claro que no visitará la Argentina hasta luego de los comicios de octubre de 2013; con lo cual la oposición deberá limitarse a los “fierros” mediáticos en su afán de esmerilar al gobierno nacional y popular, quedando huérfanos del anhelado apoyo papal. De allí que el mercenario magnettista Jorge Lanata declarase que hará todo lo que esté a su alcance para demoler al Kircherismo abandonando su hipócrita postura de periodista “independiente”, “prescindente”, “observador” y demás subterfugios para ocultar su condición de operador opositor. La lúcida orientación de Cristina y demás mandatarios latinoamericanos fue resaltada por José Pablo Feinmann; nada menos que en el matutino Clarín: “Cristina baja línea, Cristina va, se encuentra con Bergoglio, La Cámpora hace misas y hay un juego interesante”, señaló Feinmann. “Cristina marca una línea ‘este Papa tiene que ser nuestro, el que se gane este Papa va a ganar mucho, así que, muchachos, no jodan más con el pasado de Bergoglio, porque de aquí en adelante Bergoglio es Francisco y la derecha no nos lo puede sacar’”, interpretó el filósofo que la Presidenta le dijo a sus funcionarios. (véase el texto completo en http://www.clarin.com/politica/Jose-Pablo-Feinmann-Cristina-Papa_0_88611... )
En cuanto a un previsible futuro enfrentamiento entre el vaticano y los gobiernos populares, lo que ocurre en los días que corren. ¿Se trata de un simple armisticio hasta que ambas partes se hallen convenientemente pertrechadas? Por cierto que los problemas internos de la corte papal (la “jaula de las locas” ya citada, los problemas financieros del I.O.R. y otros contratiempos) constituyen una muy débil plataforma política desde la cual el Papado lanzare la cruzada encomendada por el imperialismo. ¿O las figuras políticas juegan un papel en un determinado sitial y otro muy distinto al cambiar el lugar institucional que desempeñan? No es poco antecedente el hecho que el propio Néstor Kirchner dijera que Menem era el mejor presidente de la historia argentina, cuando era gobernador santacruceño y luego como primer mandatario, inesperadamente, demoliera las estructuras fundamentales del neoliberalismo. ¿Pacho Vaticano desencadenará irreversibles reformas en las vetustas estructuras de poder y en el dogma vaticano? Francamente sus antecedentes (por ejemplo, llamar creación del diablo al matrimonio igualitario o estigmatizar a mujeres que abortan y no condenar a genocidas, torturadores o curas empomadores, o la intervención en la cual defenestró en las féminas toda aptitud para las labores políticas) no autorizan a albergar la menor esperanza o expectativa; pero, con Perón, veamos al cojo caminar y si es capaz de hacer algo para oxigenar mínimamente a su dos veces milenaria institución.
Algunas conclusiones
Para cerrar nuestro trabajo extraeremos a modo de síntesis algunas conclusiones.
1) La profunda crisis económica, moral y política del estado vaticano socavó la autoridad de Benedicto XVI e hizo implosionar su mandato; en principio vitalicio.
2) La sorpresiva nominación de Bergoglio muestra, a la vez, coherencia con el derrotero tradicional e histórico del papado; junto con la posibilidad de implementar cambios cosméticos. La tentativa de llevar adelante trasformaciones más profundas deberá vérselas con el temible elenco estable vaticano.
3) La respuesta de los gobiernos populares latinoamericanos fue sólida, astuta, concertada y muy rápida; demostrando que serán hueso mucho mas duro de roer que el “socialismo real”.
Apéndices documentales
Apéndice I: parte del prontuario de Panchito:
Bergoglio: Curriculum-Vitae del año 1976
Siendo el director (mayor) del Colegio Jesuita de ruta 202 el personalmente hizo la lista de curas obreros y villeros entregándolas, a su secretario para que las diera a la dictadura militar para su secuestro y asesinato.
Fuente: Pichi Messengeire cura obrero que trabajaba con Carlos Mujica y que sobrevivió a las masacres, (una gran pena que murió hace muy poco), y que estaba en ese colegio y salvo su vida de casualidad. el "perro" Horacio Verbitski sacó (en Pagina 12) hace un tiempo atrás las complicidades de los obispos con las matanzas de curas obreros y villeros.
Apéndice II: la prensa progresista argentina hace mucho denunciaba a Bergoglio. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-49534-2005-04-10.html
Apéndice III. Escribe Atilio Borón.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-216195-2013-03-20.html
Apéndice IV.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-216484-2013-03-24.html
Apéndice V.
El autor de la presente nota llevó un llamativo cartel a la marcha del 24 de marzo, una de esas imágenes en la propia catedral desde http://www.youtube.com/watch?v=UzeiUdGp0fU Con Horacio Verbitski) puede verse desde http://www.youtube.com/watch?v=XXMh7CH2Syg y fue comentado por Mario Wainfield. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-216552-2013-03-25.html
Apéndice VI. Las idas y vueltas de Adolfo Perez Ezquivel, quién salió a defender a Bergoglo en 2013, pero esto decía en 2005.

viernes, 22 de marzo de 2013

Nibaldo Mosciatti: Consejo de Defensa del Estado ¿negocia los cisnes?





¿A qué está dedicado el Consejo de Defensa del Estado? ¿A quién responde? ¿A qué intereses? ¿Es influenciable? ¿Obedece a instrucciones políticas del gobierno de turno?
Son preguntas pesadas, pero oportunas. Porque allí, en el Consejo, se juegan y se resuelven muchas cosas.
Partamos por señalar que en su página web el Consejo describe así su tarea: “Defender, representar y asesorar judicial y extrajudicialmente al Estado, en materias de carácter patrimonial y no patrimonial, a través del ejercicio de las acciones y defensas judiciales que correspondan, en beneficio de los intereses del Estado”.
Toda esta introducción es para hablar de un caso que está ahora en manos del Consejo de Defensa del Estado y que, también, por quizás qué razones, puede terminar en impunidad. Me refiero al también emblemático caso de la contaminación del humedal del río Cruces por parte de la planta de celulosa de CELCO (Celulosa Arauco) y la impactante muerte de miles de cisnes de cuello negro.


NOTICIA EXTRAÍDA DE BÍO BÍO, LA RADIO DE HOY 22 DE MARZO DE 2013.

martes, 12 de marzo de 2013

LOS LUGARTENIENTES DEL BANDIDO SEBASTIÁN PIÑERA


Piñera le hizo un sobajeo a Golborne y Allamand en acto por tercer aniversario de gobierno


Un respaldo a la continuidad de un gobierno de centroderecha, con Laurence Golborne (IND) o Andrés Allamand (RN), entregó la noche de este lunes el Presidente Sebastián Piñera, durante el acto de conmemoración del tercer año de su gobierno, realizado en La Moneda.
“Quisiera compartir algo que es vidente. Este gobierno va a terminar el 11 de marzo de 2014, pero nuestros sueños y la batalla por la libertad, por la justicia y por el progreso no van a terminar nunca. Y por eso hoy día quiero reconocer, valorar, agradecer en forma muy especial a cuatro personas, a nuestros candidatos a la Presidencia de la República, Andrés Allamand y Laurence Golborne. Y agradecer también a sus mujeres que los acompañan con tanto brillo y con tanta lealtad, a Marcela y Karin”, dijo el mandatario.
“Créanme, sé de lo que estoy hablando, porque he sido más de una vez candidato a la Presidencia y ustedes saben que eso requiere un coraje, un compromiso, una convicción, una capacidad de superar los obstáculos y superar las frustraciones y de mantener siempre arriba el ánimo y la esperanza. Ustedes van a tener el privilegio pero también la enorme responsabilidad de tomar la posta y levantar nuestras banderas, para que en noviembre o diciembre de este año uno de ustedes dos tenga la oportunidad de continuar con este trabajo, con esta obra, con esta misión”, agregó el jefe de Estado, dirigiéndose a los presidenciables, los que ingresaron juntos a la ceremonia.
En la misma línea, el gobernante aseveró que “no tenemos derecho a dejar que se vaya por la borda un trabajo que ha requerido tanto esfuerzo y que ha generado frutos tan fecundos”.
Asimismo, se refirió a los comicios de noviembre próximo haciendo una advertencia. “En la próxima elección nuestro país va a tener que optar entre seguir avanzado a pie firme hacia un país en el que la libertad, la justicia, el desarrollo, las oportunidades, la seguridad y también los valores puedan llegar a cada uno de los hogares chilenos, o simplemente correr un riesgo de un retroceso que nuestra patria no lo merece y ciertamente no lo necesitamos. Vamos a tener que escoger entre el futuro y el pasado”, manifestó.
“Yo estoy seguro, porque creo y confío en la inteligencia y el buen criterio de los chilenos, que cuando tengan que ingresar a la urna no se van a equivocar”, sentenció el mandatario.

jueves, 7 de febrero de 2013

Argentina sindical: Desde el vandorismo a la saqueocracia pasando por el ubaldinismo


Por Raúl Isman.
raulisman@yahoo.com.ar
Docente. Escritor.
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
Columnista del noticiero del canal Señal oeste
Colaborador habitual del periódico Socialista El Ideal.
 
 
La historia de todos los países atestigua que la clase obrera,
exclusivamente con sus propias fuerzas, sólo está en condiciones de elaborar una conciencia tradeunionista (reformista, aclaración nuestra igual que el subrayado), es decir,
la convicción de que es necesario agruparse en sindicatos, luchar contra los patronos, reclamar del gobierno la promulgación de tales o cuales leyes necesarias para los obreros, etc. Lenín. Dirigente Revolucionario Ruso.
Introducción
En el presente (mini) ensayo dejaremos sentada nuestra posición sobre algunas cuestiones generales relacionadas con las organizaciones sindicales y sobre la marcha actual de la relación entre el gobierno nacional y popular con los movimientos gremiales y centrales de trabajadores (así, dicho en plural). Particularmente la sonada ruptura entre el gobierno nacional y el dirigente del sindicato de Camioneros Hugo Moyano. Se trata de polemizar tanto con ideas antiguas, como con algunas nuevas categorías, debate, en nuestra opinión, insoslayable habida cuenta del profundo dogmatismo y posiciones erróneas imperantes en espacios de izquierdas, progresistas, nacionales y populares acerca de cuestiones gremiales. El epígrafe debido a la pluma de Lenín marca los límites- en nuestra opinión- infranqueables de toda acción sindical. Se trata de organizaciones cuya finalidad esencial es vender adecuadamente (para los laburantes) la fuerza de trabajo. El precio de la citada fuerza de trabajo no es otro que el salario, aunque tampoco de modo exclusivo (ya que la materia de negociación incluye también comodidades en el ámbito laboral, beneficios en salud, educativos de esparcimiento entre otros). Y en tal tarea su efectividad reside, ni más ni menos, que en su capacidad de mediación. Deben velar por ingresos aceptables para sus representados, y, a la vez, bregar para que el conflicto social no se desmadre en exceso, ya que de tamañas desestabilizaciones suele sacar mucho más provecho la derecha globalizada que los trabajadores. De allí la orfandad política y de masas de las agrupaciones sindicales trotskistas; cuya apuesta central es más por agudizar las situaciones de crisis que por lograr reivindicaciones para los sindicalizados. Dicho esto sin negar lo abnegado de la militancia de dichas fuerzas. Pero no puede negarse que lo propio de toda actividad reivindicativa es la negociación. Y si se producen movilizaciones, la finalidad de estas es fortalecer, desde posiciones de fuerza, la capacidad negociadora y no conducir a los trabajadores a situaciones de todo o nada.
Sindicalismo, revolución
y burocracia
Un mito urbano argentino- y en otras latitudes- es la (dogmática) creencia en una dimensión revolucionaria anticapitalista de la acción sindical que, en rigor, corresponde casi en exclusividad a los albores de la sociedad burguesa. En aquellos lejanos tiempos los márgenes proporcionados por el (todavía) escaso desarrollo de las fuerzas productivas y el predominio de formas de exacción a los trabajadores aún embrionarias (plusvalía absoluta, Marx dixit) no permitía el desarrollo de concesiones laborales y consiguientemente posibilitaba la existencia de un gremialismo “maximalista”, que jugaba en cada conflicto el destino de la revolución y de la humanidad toda. En los países centrales, el tránsito de la centuria decimonónica a la vigésima (en Inglaterra comenzó poco antes) permitió- con la maximización de las ganancias atribuible a la generalización de la plusvalía relativa añadida a la exacción imperialista- volcar parte de los recursos así generados hacia los trabajadores a fin de “contentar” a la clase obrera. Desde entonces, la finalidad fundamental de los sindicatos fue reformista, tradeunionista (en palabras de Lenín) y halló su apogeo durante la etapa denominada la edad de oro por el célebre historiador británico Eric Hobsbawm (desde la segunda posguerra hasta la crisis de la década del ’70).
En países periféricos como la Argentina, los lejanos inicios de las organizaciones sindicales muestran el predominio de anarquistas y sindicalistas revolucionarios. Pero bastó una insinuación de negociación con la llegada al gobierno de la Unión Cívica Radical en 1916 para que se plegasen a ella varias organizaciones y dirigentes. Y cuando la crisis de 1930 motorizó el tránsito de la Argentina pastoril a un mediano desarrollo manufacturero los sindicatos asumieron mayoritariamente su (definitivo) rostro reformista y conciliador. ¿Acaso no fue el General Juan Domingo Perón quién mejor leyó las transformaciones producidas en la Argentina en la economía, la política, la cultura y la sociedad denominando a su modelo “revolución en paz”? Tal modelo requirió desde el comienzo una apoyatura sindical, que no era más que la forma institucional de la masiva adhesión de la clase obrera al peronismo primigenio. Luego, a lo largo de diversas coyunturas históricas aparecieron algunas variantes radicalizadas (combativos a fines de los ‘50 y comienzos de la década del ’60, C.G.T. de los Argentinos hacia fines de la citada década, sindicatos clasistas casi al mismo tiempo, coordinadoras obreras en las huelgas de 1975 y otras); pero si algo tienen en común tales experiencias es su marcado carácter insular y muy escasa perdurabilidad a lo largo del tiempo, pese a algunos importantes aportes programáticos y el abnegado testimonio militante de las luchas desplegadas.
Asimismo un casi clásico equívoco argentino corresponde al (mal) uso del término burocracia. En efecto, según el sociólogo teutón Max Weber se trata de la capa encargada de realizar el trabajo administrativo en todas las sociedades. En los modernos conglomerados humanos dicho sector implica un carácter necesario, imprescindible y debe contar con formación profesional ad-hoc. En cambio en la Argentina se denomina burocracia (sindical) a la mayoría de los dirigentes que gestionan sindicatos. Por lo tanto, en la versión mítico-romántica; según la cual los sindicatos deben ser sujetos revolucionarios, se trata de una mafia encargada de violar la voluntad de los trabajadores. Esto último puede decirse que es parcialmente cierto en algunos casos. Pero no menos cierto es que la mayoría de los dirigentes sindicales halla su legitimidad en las reivindicaciones conseguidas para sus representados. Eduardo Anguita y Martín Caparros refieren, en su monumental obra “ La voluntad” dedicada a recuperar la memoria de la insurgente juventud de la década de los ’70, la perplejidad de activistas revolucionarios frente al hecho que los obreros del astillero Astarsa prefirieran votar por la “burocracia”, antes que a la lista a la que apoyaban para recuperar para los trabajadores la organización gremial. Es sólo un ejemplo de los muchos en los cuales los trabajadores se negaban a una “recuperación” que no sentían en rigor como propia. Dicho lo cual no implica negar la utilización por parte de ciertas dirigencias sindicales de métodos patoteriles y fraudulentos; más ciertos ordenamientos jurídicos propios de un modelo sindical (perfeccionado por el peronismo originario) caracterizado por una sola central sindical, una sola organización por rama de producción y en ella, la lista ganadora de la primer minoría se queda con todos los cargos. Por cierto que este (democratizador) debate es urgente de transitar, a los efectos de reconstruir una legislación sindical acorde a los avances del pueblo argentino en ampliación de sus libertades, a casi tres décadas de recuperación de la voluntad popular.
Prosiguiendo con una aplicación de las nociones weberianas para las organizaciones sindicales, se trata de comprender que son organismos de masas en los que la burocracia son el conjunto de personas encargadas de gestionar la actividad administrativa (cualquier sindicato cuenta con un ejército de empleados oficinescos que llevan adelante los papeles imprescindibles para la gestión) y que las muy contadas ocasiones en que los afiliados pudieren participar en una asamblea para decidir en forma directa, estas deben realizarse en sitios como estadios de futbol. Por añadidura las decisiones tomadas suelen no ser mucho más democráticas que las resueltas exclusivamente por comisiones directivas. Pongamos como ejemplo ciertas asambleas vitales para el rumbo privatizador de los ‘90 que no se caracterizaron ni por la transparencia ni por el respeto por la voluntad de los afiliados.
Vandorismo y Ubaldinismo
Tras un cierto período temporal en el que el movimiento sindical contó con protección estatal (aproximadamente entre 1943 y 1955, fase que comprende al protoperonismo, como a los dos primeros gobiernos del General Perón), los sindicatos peronistas pasaron a la resistencia. Doble resistencia por cierto. La revolución libertadora (1955-1958 y corresponde llamarla fusiladora, en rigor) en un mismo movimiento pretendía desaparecer- de ahí la proscripción- al peronismo y a su brazo sindical, “columna vertebral” del movimiento en la mitología peronista. Por un lado. Y por el otro se pretendía aplicar un fuerte ajuste hacia abajo en el poder adquisitivo de los trabajadores. La resistencia fue entonces contra los dos objetivos de los golpistas (y de gobiernos posteriores) y resulta indudable la eficacia de la misma; ya que no fue posible ni reducir drásticamente el salario real, ni desparecer al peronismo y menos a su brazo sindical.
Tal fue el contexto en que emergió el liderazgo de Augusto Timoteo “el lobo” Vandor desde la Unión Obrera Metalúrgica (U.O.M., el sindicato más importante dada la centralidad de dicha actividad en la economía industrial argentina) y en el conjunto del movimiento sindical. Su estilo consistió en colocarse en una situación de mediación muy peculiar entre trabajadores, por un lado. Y por el otro, empresarios, gobernantes y militares, (estos últimos factor de poder insoslayable, estuvieren o no en el gobierno). Movilizaba a los trabajadores por reivindicaciones laborales y desde tal sitial interpelaba a los citados factores de poder urgiendo la satisfacción de las demandas. En el marco de la agudeza de la guerra fría, los militares tendían a verlo- más allá de los delirios característicos de muchos de ellos que asimilaban peronismo con comunismo- como un “mal necesario” que funcionaba como valla frente al supuesto o real avance izquierdista. Por aquellos tiempos, las izquierdas se hallaban más prestigiadas por lo que ocurría fuera de nuestras fronteras que por sus prácticas en la Argentina, donde- fieles a su historia reciente- distaban mucho de conectar tanto con el sentimiento de las masas como con la propia realidad. En el alba de los ‘60, la U.R.S.S. contaba con el prestigio de haber resultado un puntal en la lucha contra el nazismo en la que veinte millones de ciudadanos soviéticos fallecieron por causa de la barbarie hitlerista, la revolución china tenía poco más de una década y muy recientemente la revolución cubana mostraba nuevas opciones y métodos para la transformación social. El “lobo” Vandor podía resultar así tranquilizador y eficaz mecanismo de contención contra (muy improbables) avances izquierdistas a los ojos de los uniformados, que padecían alucinaciones, más inspiradas en parodias cinematográficas (Doctor insólito) que en peligros reales. Infaltables asesores norteamericanos atizaban la formación de cenáculos anticomunistas entre los oficiales. También para gobernantes civiles y empresarios el metalúrgico garantizaba la dosis de previsibilidad necesaria que conducía al logro de las reivindicaciones gremiales, lo cual lo legitimaba de cara a los trabajadores. De allí que lograse demoler al sindicalismo prohijado desde el estado antiperonista (los 32 gremios democráticos, versión gremial del gorilismo) y eclipsase con relativa facilidad a la oposición de izquierda (peronista) nucleada en los llamados combativos. Las incursiones del vandorismo por las acciones ilegales- que no son tema de nuestros garabatos- han merecido diversos análisis por parte de cientistas sociales como de periodistas, como Rodolfo Walsh, quién en tiempos muy tempranos publicó su célebre texto- ejemplar como todos los que produjo- acerca del asesinato de Rosendo García. Los días del lobo terminaron de modo violento y oscuro bajo las balas de una organización guerrillera, pero, como se verá, su modo de ejercer la conducción sindical lo sobrevivió a más de cuatro décadas de su final. Fue durante la dictadura presidida por el General Juan Carlos Onganía; a la cual nuestro sindicalista apoyó, nada menos que concurriendo a su jura en la casa de gobierno. En el siguiente apartado proseguiremos el análisis del derrotero político del vandorismo. Pero ahora es momento de definir los modos de acción del ubaldinismo, del cual resulta una peculiar forma de continuación.
Saúl Edolver Ubaldini apareció sensiblemente en el panorama sindical argentino con el tiempo del desgaste de la genocida dictadura de la etapa 1976-1983. A diferencia de Vandor, su figuración nacional no se basaba en el peso de su propia organización sindical- un pequeño sindicato de empleados administrativos en la industria cervecera- si no en su vínculo directo con los trabajadores originado en las movilizaciones de los últimos tiempos de la dictadura y el apoyo (solapado y escondido) de los grandes organismos gremiales. Retornada la democracia encabezó nada menos que trece paros generales contra el gobierno radical presidido por el doctor Raúl Alfonsín, tiempos en los cuales desplegó su estilo peculiar que trataremos de sintetizar. El modo de acción ubaldinista se caracterizó por dos ejes decisivos que le dieron una impronta característica:
a) Interpelaba al titular del poder ejecutivo nacional y nunca al empresariado. Nunca está de más recordar la recordar la existencia de un poder económico a menudo invisibilizado, causa verdadera, fundamental y última de los infortunios populares. La prédica de Ubaldini nada hizo para volver perceptible a los ojos de los trabajadores a aquellos núcleos dominantes. Por otra parte, en las plantas industriales la transición a la democracia había resultado imperceptible y el despotismo patronal se encontraba casi como en 1976. Nada de ellos era motivo de preocupación o reclamo por parte de la C.G.T. o su secretario general. Vinculado a todo esto se encuentra la segunda característica que es
b) Desentender la acción sindical de las consecuencias políticas que pudiere acarrear. La dinámica de paros generales impulsada por Ubaldini desgastó al presidente radical y favoreció, en los hechos, la llegada al gobierno de Carlos Saúl Menem... lo cual en términos de beneficios para los trabajadores resultó mucho peor que la neutralidad de una suma cero. El ciclo menemista significó la continuidad y profundización de lo ocurrido durante los años de la dictadura; es decir la pérdida de conquistas históricas para los sujetos subalternos, la liquidación de porciones sustanciales del patrimonio nacional más una severa pérdida de la capacidad estatal para influir en cuestiones económicas, entre otras cuestiones perjudiciales para el pueblo y toda nuestra nación.
Sindicalismo, proyecto nacional
y divisiones sindicales.
En la Argentina, como en todos los países periféricos, la cuestión nacional no anula el conflicto social, pero lo precede. Tal es la raíz histórica de un movimiento nacional y popular (llamado despectivamente populista por usinas ideológicas del imperialismo y sectores liberales) como el peronismo. El modo en que se plasma la articulación social que sostiene a tales movimientos es una (muy inestable) alianza entre los trabajadores orgánicamente representados y los empresarios nacionales; denominada frente nacional y que incluye segmentos significativos de las clases medias. Casi siempre el máximo dirigente es un líder carismático, cuya función es sintetizar en sí mismo la complejidad de la construcción referida líneas arriba. Y una cuestión insoslayable es la diferencia entre representatividad política y representatividad social. Muchos dirigentes gremiales vieron naufragar apetencias políticas y su propio rol social por no poder comprender lo recién afirmado. Volveremos acerca de esta cuestión decisiva más adelante.
De lo dicho precedentemente surge nítida la significación social y política del secretario general de la C.G.T. y dirigente de los camioneros Hugo Moyano. Con un liderazgo conformado alrededor de su resistencia al neoliberalismo en los ’90, sin embargo se favoreció por ciertas características de la década nefasta tales como la liquidación de los ferrocarriles estatales (remplazados por camiones para el trasporte de cargas), la desindustrialización y el consiguiente retroceso cuantitativo y cualitativo de sindicatos basados en la actividad manufacturera. De allí que resaltasen fuertemente los afiliados camioneros- que mantuvieron en los peores momentos sus principales conquistas y aún las acrecentaron- con la mayor parte de los trabajadores, que vieron como se iban uno a uno sus beneficios para quedarse, como decía Atahualpa Yupanqui, sólo con las penas. Moyano confrontó con la continuidad neoliberal desarrollada por Fernando De La Rua y supo tejer una alianza con Néstor Kirchner, mientras el pingüino estuvo en la presidencia. Durante los dos primeros períodos kirchneristas el camionero desplegó las artes del “mejor vandorismo”; por cierto sin el contexto general de la guerra fría. Contuvo las demandas laborales dentro de límites que no favorecieren desbordes inflacionarios; a la vez que la mayoría de los trabajadores en blanco veían año a años mejorar en términos reales sus salarios. Amplió el universo de los afiliados a su sindicato a costa de otros, por ejemplo, empleados de comercio. Lo cual resultó enormemente beneficioso para los trabajadores que ganaron en poder adquisitivo y beneficios sociales. No puede omitirse el correcto alineamiento de Moyano junto al kirchnerismo, durante los cruciales días del conflicto contra la gauchocracia golpista en el año 2008. Demostró así que su vandorismo no lo acercaba al ubaldinismo (en los términos que lo hemos definido líneas arriba, desentenderse de las consecuencia políticas que pudiere ocasionar la acción sindical); ya que resultaba nítidamente claro que un triunfo en toda la línea de la oligarquía se hubiere llevado puestas el conjunto de las conquistas laborales. En sus virtudes y no en sus defectos es preciso buscar las causas de las campañas mediáticas en su contra. Prácticas ilegales son comunes en todos los sindicalistas. A Moyano se lo vituperaba no por actuar fuera de la ley, sino por el nivel de conquistas de sus afiliados y su por entonces acertada opción política. El todavía secretario general de una de las C.G.T. no es más “mafioso” que otros dirigentes que no suelen recibir las “caricias” mediáticas del orden conservador. De todos modos es criticable al moyanismo el hecho de desentenderse de los trabajadores precarizados, en negro y varios segmentos sociales más que no integran tradicionalmente el universo de laburantes agremiables por la C.G.T.
Precisamente lo dicho líneas arriba fue la hendija por la cual se introdujo la Central de Trabajadores Argentinos (C.T.A.) en los comienzos de la década de los ’90. Enfrentó y confrontó con el neoliberalismo, interpeló a los sujetos laborales invisibilizados para la C.G.T (precarios, en negro, cuentapropistas, desocupados, entre otros) e incorporó la problemática de los derechos humanos, omisión “sorprendente” en el conglomerado sindical con sede en la calle Azopardo, dada la dolorosa historia argentina. Pero jamás pudo penetrar profundamente entre gremios industriales agrupando, en lo central, a docentes y trabajadores estatales. No puede omitirse una significativa paradoja: ambas centrales sindicales estuvieran “borradas” al estallar el modelo neoliberal en la gran pueblada del 19 y 20 de diciembre de 2001.
La aparición del Kirchnerismo impactó sin dudas en el conjunto del sindicalismo y ahondó las divisiones preexistentes aportando algunas novedosas. Del mismo modo que un sociólogo refería sentirse sorprendido porqué un gobierno realizaba sus ideas largamente soñadas, lo propio debía decir un sindicalista que defendiera una mejoría del nivel de vida para sus bases. Por cierto que no es forzoso ser k; pero si reconocer por vía práctica que el contexto generado por la ya casi década virtuosa iniciada en 2003 favorece indiscutiblemente a los trabajadores y toda oposición que pretendiere no ser perjudicial para los sectores subalternos debe partir de constatar y mantener lo ya logrado para, desde allí, construir más. De lo contrario, la confrontación cerril conduce a favorecer y alinearse con fuerzas económicas, políticas y culturales enemigas históricas de nuestro pueblo y favorables a la dominación imperialista.
Pero semejante afirmación choca con la historia de ciertos dirigentes gremiales que anclan su predominio en el empobrecimiento contumaz de sus propios afiliados. El Secretario General del Sindicato de Gastronómicos, Luis Barrionuevo, confeso corrupto que acompañó con más complicidad que entusiasmo las reformas neoliberales es un ejemplo. Pero tal vez el auténtico paradigma de un curioso sindicalismo anti-trabajadores sea el máximo kapanga de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales (U.A.T.R.E), Gerónimo “Momo” Venegas. Se trata de una organización gremial cómplice con el hecho que aproximadamente dos terceras partes de los trabajadores agrarios laboren “en negro”. Es decir, sin aportes para obras sociales, ni para sindicatos, ni para jubilación. No es casual que hayan sido los dirigentes más críticos con el kirchnerismo y que hubieren producido una ruptura en la C.G.T. durante el conflicto contra las patronales agrarias, alineándose en perspectiva tan anti-popular. La nueva C.G.T. azul y blanca nunca pasó de ser un sello fantasmal blandido por Barrionuevo, aunque algunos sindicatos de escasa significación lo acompañan. Por el contrario y demostrando un oportuno y colorido don de ubicuidad la mayor parte de los dirigentes cegetistas- que se embanderaron con algo más que entusiasmo en el latrocinio neoliberal- al llegar a la presidencia Néstor Kirchner se adaptó al cambio de época con vistosa y elegante petrofacialidad, aceitada por recursos brindados desde el Poder Ejecutivo. La C.T.A. comenzó a desgarrarse a comienzos del Kirchnerismo entre un sector afín al proyecto nacional y popular (conducido por Hugo Yaski) y otro profundamente refractario (lidarado por los estatales Víctor De Genaro y Pablo Micheli). Este último partía de un hecho cierto y objetivo: el incumplimiento de la promesa del reconocimiento formal y legal de la central. Pero a partir de allí desarrollaba una oposición frontal que desde una perspectiva “ultraizquierdista” lo condujo a alianzas con fuerzas opuestas a sus declamados objetivos. Hubo un tiempo en que inclusive se especuló con una posible reunificación entre la C.G.T. y la franja conducida por Hugo Yaski. Tales elucubraciones naufragaron… por la acción desplegada por Cristina Fernández de Kirchner.
En las elecciones presidenciales de octubre del 2011 el pueblo plebiscitó un rumbo político y económico con un porcentaje y una ventaja sobre sus perseguidores verdaderamente inusuales. No hay dudas de las dotes de estadista y conductora estratégica de la presidente. Pero nos parece que existe asimetría entre las virtudes recién referidas y sus opciones en términos de construcción política. En un acto masivo cuando Néstor Kirchner aún vivía ya se habían dejado sentir chisporroteos entre Cristina y Moyano, que se agudizaron en ocasión de construirse las listas para los demás cargos. El camionero fue uno de los heridos por el rayo de Júpiter del dedo presidencial, que le deparó una magra cosecha de legisladores bastante inferior a sus pretensiones. Mientras el secretario general de la C.G.T. mantenía algunas reivindicaciones “molestas” para el ejecutivo como un aumento en el piso de impuesto a los ingresos salariales y la generalización de las asignaciones familiares. La mejoría salarial hace que muchos trabajadores se hallan alcanzados por la referida gabela, pensada originalmente para grabar a cuadros gerenciales. Y desde cierto piso salarial no se cobran asignaciones familiares. Reclamos justos por parte de la central sindical, que podrían haber sido denegados argumentando las dificultades fiscales agudizadas por la crisis mundial. Otra alternativa pudiere haber sido intentar construir fuerza social para aumentar impuestos sobre los sectores poderosos, de modo de solventar el esfuerzo estatal necesario para satisfacer los reclamos cegetistas. Es preciso recordar como en el año 2008 el país se vio sacudido por la rebelión oligárquica contra la pretensión de cobrarles retenciones. Nadie puede resultar serio si exige mayores erogaciones al estado y a la vez no aporta para construir fortaleza política que permitiere allegar los recursos necesarios. La presidente- que ha dado respuesta parcial al reclamo a fines de enero de 2013) no intentó realizar una imprescindible reforma impositiva y, contrariando la tradición peronista, ni siquiera recibió a Moyano, aunque fuera para denegar sus reclamos.
En rigor, el liderazgo del camionero presenta, objetivamente considerado, dos inconvenientes palpables. Ellos son:
a) El sindicato de camioneros es un gremio de los servicios. Su centralidad es una rémora de los ’90, época de retroceso industrial. Desde que la C.G.T. se asumió como peronista, casi siempre la secretaria general correspondía a una entidad gremial manufacturera.
b) Moyano parece sintetizar más a los sindicatos de elevados ingresos que a todos los trabajadores. Faltó en el tiempo que conducía a una central (casi) unificada una acción decidida en favor de franjas laborales con ingresos profundamente deprimidos integrantes de su propia C.G.T.. Por no hablar del universo de laburantes precarios, en negro y otros que ni siquiera se hallan sindicalizados.
Lo dicho, con ser estrictamente cierto, no autoriza ni mínimamente lo que a nuestro juicio es un serio error de Cristina: la expulsión de Hugo Moyano del espacio nacional y popular. Las prácticas non sanctas del camionero no pueden ser pretexto. En la C.G.T. más proclive al gobierno nacional- llamada Balcarce por los plumíferos de la prensa canalla por ser la calle donde se emplaza la sede del ejecutivo nacional - nadie se parece ni lejanamente a la Madre Teresa de Calcuta, a frutillitas, al pequeño poni o a los ositos cariñosos.
Representación social y representación política:
Vandorismo y Ubaldinismo en el siglo XXI
Hugo Moyano es un dirigente sindical apasionado, visceral, temperamental; pero en nuestra opinión inteligente y racional. Virtudes que dejó de lado al percibir la tarjeta roja blandida por Cristina, que lo transformó en toro de lidia enceguecido. Perdió de vista dos cuestiones que han sido motivo de nuestro análisis en líneas precedentes. No es lo mismo (cualitativamente) la representación social que la política. En la propia historia del peronismo sobran antecedentes de dirigentes sindicales que se tiraron a la pileta de la lucha política… y se estrellaron con la ausencia de agua. Para ser sintéticos, el primero fue uno de los constructores del hecho fundacional del justicialismo, la manifestación proletaria del 17 de octubre de 1945, Cipriano Reyes. Poco después pretendió resistir una directiva de Perón y por ello pasó el resto de su larga vida sometido al ostracismo político. Cipriano ostentaba popularidad en cuanto dirigente gremial, pero la conducción política le correspondía a Perón y este no le resignaba a nadie el sitial de “primer trabajador”.
En los ’60 y con Perón en el exilio, Vandor quiso heredar para su provecho personal al movimiento peronista. Juguemos con el Lobo, mientras Perón no está, se podría haber cantado parafraseando la ronda infantil. El exiliado líder aplastó el intento del metalúrgico, pero nada hizo para obstaculizar su conducción sindical hasta la violenta muerte del gremialista. Quedó así muy bien delimitada la cancha: quién ejercía la conducción política y quién el liderazgo gremial. De hecho, la colaboración demostrada por Vandor con el dictador Juan Carlos Onganía- a cuya jura asistió en casa de gobierno- no puede dejar de señalarse que contó con conexiones con el exiliado en Madrid, que en los primeros tiempos de la “Revolución Argentina” realizó un par de declaraciones con expectativas para con el nuevo presidente.
Finalmente un cuarto de siglo después Saúl Edolver Ubaldini fue herido por el modo despiadado con que Menem durante su primer mandato le fraccionó la C.G.T. perdiendo el cervecero la mayor parte de los sindicatos; además de los más significativos desde el punto de vista industrial y numérico en afiliados. La maniobra era una precondición para el rumbo neoliberal que el riojano comenzaba a transitar: la pérdida de conquistas laborales y la liquidación por debajo de precio de remate del patrimonio nacional eran irrealizables sin complicidad sindical. Ubaldini en las primeras legislativas posteriores al triunfo del farandulesco presidente encabezó una lista que pretendió agrupar al peronismo que caracterizaba (ingenuamente) a Menem como liberal antiperonista. Pero su escuálido 1% frente a los casi 50 puntos del justicialismo oficial demostró de que lado quedaba el (por entonces) vero peronismo y refrendó la ley de la política que aquí tratamos de ilustrar: la diferencia cualitativa entre la representación social y la política. Luego Ubaldini vegetó un cierto tiempo en la política nacional como diputado nacional brindando al Duhaldismo una cara presentable con pasado de lucha. Otro histórico del sindicalismo y la resistencia, Andrés Framini, adornó con su nombre y prestigio de luchador las listas del macrocéfalo de Lomas de Zamora. El extravío de la brújula política lleva a honestos luchadores a convertirse en mascarones de popa para proyectos profundamente perjudiciales para los sectores populares.
Sólo Evo Morales en Bolivia pudo dar el enorme salto en calidad de pasar de líder social a presidente en un proceso de transformaciones inéditas, que lleva más de una década de construcción y más de un lustro de hegemonía política muy difícil de derrotar. Ni siquiera el brasileño Lula da Silva puede ser tomado como ejemplo, ya que su trayectoria como dirigente sindical fue muy corta y exigua. En rigor el P.T. más que un partido obrero y de izquierdas es la expresión de una muy curiosa coalición conformada por los sectores más pobres del país, la clase obrera industrial y las fracciones de la burguesía más lúcidas; estas últimas muy conscientes del raquitismo de las fuerzas políticas afines a su condición de clase, tanto en proyecto como en dimensión nacional. La formación política fundada por Lula es prácticamente el único aparato electoral con alcances en todo el vasto territorio brasileño. Concluyamos estas consideraciones con una constatación que nada casualmente es omitida y escamoteada por el pedorreo mediático derechoso: la inmensa mayoría de los afiliados al sindicato de camioneros “banca” sindicalmente a Moyano, pero políticamente vota por Cristina. Los trabajadores conocen a la perfección que propuesta política los favorece y cual los perjudica ostensiblemente.
El otro aspecto que la “ceguera” de Moyano omitió fue el hecho que todo dirigente sindical- por el contrario de Ubaldini en su etapa de “esplendor”- debe analizar las consecuencias políticas de su accionar. De modo que la pregunta no es si debe hacérsele o no una huelga al gobierno presidido por Cristina. La cuestión es si desgastar al ejecutivo favorece a los trabajadores o a sus enemigos históricos. Anticipamos nuestra respuesta favorable a la segunda opción y en el siguiente apartado desarrollaremos los correspondientes argumentos.
2001. 19 y 20 de diciembre. 2012
Segundas partes no es que no fueron buenas,
resultaron casi grotescas
Repitamos una consideración anterior: la expulsión de Moyano- en nuestra opinión- fue un error de Cristina. Pero producida la situación el despeñadero transitado por el camionero fue su propia responsabilidad, acicateado por el quite de recursos (y favores políticos) propiciado desde el ejecutivo nacional. Por otra parte en la interna peronista, la madre de todas las batallas, pasó a jugar de modo protagónico en el bando de lo más retrógrado del justicialismo. En lo sindical, selló una alianza con impresentables, como los citados Barrionuevo y Venegas, y desde allí cargó… contra la pobreza. Es innegable que subsisten bolsones de pobreza indignantes, dentro de un contexto general de amplia mejoría para los sectores postergados. Y hay una cuestión mucho más sutil y compleja además. Las franjas sociales que hemos mejorado nuestra condición económica y material en la década kirchnerista, luego demandamos nuevas mejorías y hasta puede ser percibida una situación de no pobreza (cuantitativamente considerada) como si lo fuera. Quién accedió a un “piso” de derechos y beneficios lo percibe como algo natural y demanda ampliarlos constantemente. Pero aliarse con Barionuevo y Venegas es hacer coalición con quienes son parte consustancial del problema y jamás pueden hacer aporte alguno a la solución. Moyano representa a los trabajadores camioneros frente a las patronales y empresarios del sector conocen su consecuencia en la defensa de sus representados. Y hasta se halla en disputa la representación del conjunto de los asalariados; ya que existen dos C.G.T.. Pero Venegas es un personero directo de la oligarquía terrateniente contra los trabajadores rurales y embiste contra el gobierno que ha generalizado las jubilaciones para aquellos laburantes que no pudieron realizar sus aportes. Entre ellos, peones rurales que han dejado su vida expoliados de sol a sol… y en negro. Coaligarse con tales elementos para combatir la pobreza equivale a defender la integridad corporal de los niños con estandartes como el padre Grassi (o cuanto sacerdote pedófilo pululare por el mundo), el occiso Michael Jackson y el bambino Veira. Así Moyano dispuso un paro general… desde los estudios de T.N. (grupo Clarín). Se trata de una empresa que incumple los derechos constitucionales correspondientes a los trabajadores de organizarse sindicalmente. El camionero “omitió” en la ocasión hacerse eco de esa larga lucha de los empleados de Clarín por sus derechos gremiales. Por otra parte, no puede ignorar que se trata de un grupo empresario que apoyó a la dictadura a cambio de suculentos y sangrientos negocios, lucró con el Menemismo y lavó sus deudas durante la presidencia de Duhalde “volcándolas” sobre un pueblo entonces hambreado. El cuadro de sus nuevos aliados mediáticos lo configuraban los medios de la derecha que siempre lo defenestraban y pasaron a analizarlo como si fuera “rubio y de ojos azules”. Olvidaba así las enseñanzas del propio Perón quién siempre decía: “yo todos los días leo La Nación (diario que expresa orgánicamente a la oligarquía terrateniente y al gran capital, aclaración nuestra) y me paro inmediatamente en la vereda de enfrente”. No se puede favorecer al pueblo aliándose con sus enemigos históricos, quería decir con las palabras citadas el general- nada casualmente- profundamente admirado por Hugo Rafael Chávez Frías.
Así el 19 de noviembre se hizo el primer paro general contra el gobierno de Cristina. Secundaba a Moyano Pablo Micheli, secretario general del otro gajo en que quedó dividida la C.T.A. El mencionado dirigente no parece extraer enseñanza alguna de las fuerzas que se caracterizaron por un antikirchnerismo bobo, como por ejemplo el Partido Obrero. En el año 2005, desesperados por diferenciarse por izquierda del ejecutivo nacional, concurrieron a una marcha de las impulsadas por el falso ingeniero Blumberg bajo la consigna que “200.000 personas no pueden estar con la derecha”. El profesional trucho de marras dijo en la ocasión “los derechos humanos no son para ustedes, son para los delincuentes” recibiendo una atronadora ovación de sus seguidores. Tal vez allí los ingenuos militantes troskosaúricos pudieron por un momento meditadar sobre la posibilidad que la derecha movilice masas con inocultable entusiasmo y velas blancas; pero fieles a una práctica de casi medio siglo, no realizaron autocrítica alguna por tan grotesca intervención. ¿Será casualidad que es tan frecuente encontrar en los periódicos de los partidos de izquierda troska los mismos contenidos que rebuznan los economistas neoliberales y profecías nunca cumplidas (crisis y dispersión del kircherismo)?. Vilma Ripoll y su (raquítica) fuerza, Pinedo Solanas y sus (muy escasos) seguidores, Humberto Tumini y sus liebres del sur o el narcosocialismo binnerista son diversos ejemplos del abismo político al que conduce el antikirchnerismo irracional, que de tan bobo se vuelve cómplice de la reacción.
En cuanto a Micheli, se trata de un dirigente tan desflecado en representación social (varias seccionales de su sindicato, la Asociación Trabajadores del Estado, A.T.E., lo han desautorizado en su accionar y la C.T.E.R.A. el otro gremio fuerte de la central pasó a la fracción opuesta) como ridículo en su aspecto. Su estilista capilar (¿responderá a alguna tendencia sindical opuesta?) lo presenta con un alisado en sus otrora rubios rizos, opuesto por completo con la estética y un teñido de tonalidades cópricas que le resta seriedad y credibilidad. Tal vez por ello no se destacó lo suficiente una declaración suya prometiendo una guerra nuclear contra el gobierno nacional, si no se daba satisfacción a las demandas de los huelguistas. Tampoco se lució cuando quiso subestimar e ironizar acerca de ciertas acusaciones del gobierno hacia los movilizados en los dos cacerolazos “espontáneos” organizados por fracciones medias y altas enroladas con el neoliberalismo y la reacción. Desestimó Micheli que fueran “destituyentes”, cuando en realidad el adjetivo popularizado por los intelectuales de Carta Abierta es insuficiente para retratar y sintetizar el racismo, la condición golpista, la intolerancia, la exaltación vocinglera hacia el femicidio, la violencia verbal y física sufrida por diversos periodistas (inclusive el autor de esta nota) junto con el culto a la muerte exhibidos por los sonoros vociferantes anti-k.
La curiosa huelga tuvo más repercusión en los massmedia de la derecha que en las plantas industriales. No se registró disminución de la demanda de energía durante toda la jornada, debido a que la actividad manufacturera no se detuvo. Su principal fuente de efectividad fueron los bloqueos (piquetes) en rutas, caminos y accesos; por lo cual el universo de huelguistas se concentró en los trabajadores administrativos de clase media. La medida de fuerza culminó con una cierta movilización en la que los sindicatos convocantes contaron con la siempre gentil colaboración de ciertos agrupamientos de izquierdas y militantes PRO en extraña alianza contra natura. Por lo demás, la ciudad de Buenos Aires pareció transitar más un bucólico feriado que una épica jornada de lucha proletaria.
Si bien los dirigentes se mostraron envalentonados por los resultados de la huelga general, el magro resultado de la misma no les permitió repetirla, convocando a una concentración sin cese de actividades en el mes final del año. Pero lo sucedido el 19 y 20 de diciembre- en nuestra opinión- retrata claramente que el conjunto de dirigentes sindicales mencionados se halla comprometido- más que en cuestiones reivindicativas- en un intento de desestabilizar al gobierno nacional, habida cuenta que por mecanismos convencionales resulta imposible vencer al proyecto popular conducido por Cristina.
La maniobra contemplaba una grosera deformación: equiparar la concentración convocada para el 19 de diciembre con la jornada acaecida once años antes que puso fin al predominio neoliberal en la Argentina. La escuálida concurrencia puso de manifiesto la pérdida de fortaleza, no sólo política de los convocantes. También evidenció la merma en la representatividad social de los organizadores mencionados. Ni siquiera la prensa furibundamente enemiga del proyecto nacional y popular pudo disimular los hechos incontrastables que mencionamos. Tal vez todo ello influyó para que el día 20 de diciembre se realizaran saqueos en diversas ciudades. La comprobada presencia de delegados del sindicato de camioneros (con sueldos de al menos 10.000 pesos) en la ciudad de Campana, de punteros muy visibles de la derecha peronista y de otros referentes políticos; por ejemplo, ligados al intendente de San Carlos de Bariloche, Omar Goye, por ello suspendido en sus funciones, quién notificó a los medios del grupo Clarín de los saqueos antes que las robinsoneadas se produjeran, en la organización de las acometidas contra supermercados demuestra que la pobreza que aún sufren muchos compatriotas no fue la causa principal y se intentó revivir el caos de fines del 2001. La saqueocracia pasó así a ser la fase superior del vandorismo y del ubaldinismo. O una forma peculiar de sindicalismo del siglo XXI. Por cierto que, subrayemos, en el marco de un plan de desestabilización ideado, conducido y liderado por los grandes medios reaccionarios.
Dejemos para terminar el cuadro y antes de pasar a mínimas conclusiones un breve comentario de dos declaraciones realizadas ya en 2013, poco antes de cumplirse un mes de los últimos sucesos comentados. El ex ministro de economía de Duhalde y Kirchner y frustrado candidato a la presidencia por la U.C.R. en el 2007, Roberto Lavagna, denunció fraude en las elecciones de octubre del 2011. Además de la total ausencia de pruebas y nula seriedad de sus dichos, al tardío denunciante le faltó definir si el verdadero triunfador resultó Jorge Altamira o su competidora por el último sitial Lilita Carrió. Pero en rigor se trata de una intervención siniestra en la actividad política, que marca a las claras que el economista pese a su promocionado auto-elogio como cultor de modales sutiles y refinados (florentinos) no pasa de ser un simple y pálido operador de un dirigente de una decadencia más profunda que las fosas de Mindanao: Eduardo Duhalde. La otra intervención correspondió a un personaje de la picaresca nacional, un curioso dirigente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, que carece de industrias porqué vendió su empresa en los años del predomino neoliberal. Muy suelto de cuerpo advirtió que los sindicatos deberían restringir sus demandas salariales; ya que de no hacerlo se estaría reconfigurando un escenario social similar al desencadenado durante el rodrigazo (primer intento en la Argentina de aplicar purgantes neoliberales) en junio de 1975. La disputa- como se ve- busca desestabilizar al gobierno mediante intervenciones de carácter perlocutorio (es decir, crear hechos desde el lenguaje) y no vacila en recurrir a los métodos más desleales y repugnantes que imaginarse pueda.
Conclusiones.
1) Pese a las dificultades provocadas por la crisis mundial el gobierno mantiene un rumbo correcto y alta aceptación, particularmente entre los sectores populares. Si no se desea apoyarlo, es preciso no debilitarlo favoreciendo a las derechas, habida cuenta que la opción real en la política concreta en la Argentina de la etapa es Crsitina o el neoliberalismo.
2) La ruptura entre Cristina y Moyano parece haber llegado a un punto no retorno. Pero la historia demuestra que en el peronismo lo imposible se vuelve factible una y otra vez. En especial el camionero debe reflexionar y aceptar que desestabilizando al modelo industrialista que recuperó la negociación paritaria, inscribió a la Argentina en el bloque de países latinoamericanos que pugna por la definitiva independencia y amplió los derechos de los trabajadores (entre muchos otros rasgos que favorecen a los sectores populares) no podrá defender ni a sus afiliados ni a los demás sectores sindicales. Con el modelo de Biolcatti, Magnetto, Barrionuevo, Venegas no habrá mejores conquistas para los trabajadores, sino más bien todo lo contrario.
3) Por otra parte, las posibilidades de Moyano de convertirse en dirigente político electivo son menos factibles que el PRO de Mauricio Macri tome un conjunto de medidas que favorezcan a los sectores populares. Que lo ensalcen los medios que hasta hace poco lo vituperaban no ha logrado reducir mínimamente su profunda imagen negativa.
4) La alianza con los Barrionuevo, Venegas o Micheli es peor que el famoso “abrazo del oso”. Es el apretón de una ballena que te sumerge en lo más hondo del mar.
 
Las Toninas. Del 12 al 31 de Enero de 1913.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La onírica epifanía del chacho Peñatroski: Un gaucho federal, obrero y socialista


Por Raúl Isman.

Editor de Cuaderno de la IN
raulisman@yahoo.com.ar
 
(Texto escrito en exclusividad para Cuaderno de la Izquierda Nacional y editado originariamente en dicha publicación).
 
Una tarde de noviembre- en la que la aún no arribada canícula porteña hacía sentir sus rigores como si fuere un tórrido febrero- caminando por el centro de la ciudad de Buenos Aires me topé con una curiosa manifestación encabezada por pancartas, que exhibían los rostros de Vladimir Lenín y León Trotski. Se trataba de los manifestantes concurrentes a una marcha de las tantas que surcan habitualmente el centro porteño. Y se hallaban agrupados bajo la curiosa denominación de Convergencia Socialista, cuando en rigor debieran denominarse Divergencia Socialista, habida cuenta de la feroz y compulsiva propensión que carcome hacia la cariosinesis al conjunto de (mini) fuerzas que pululan en el espacio troskológico nacional. Yo cavilaba en lo difícil que debe ser relacionarse políticamente con compatriotas; que ni conocen necesariamente la efigie de los gladiadores del bolchevismo; cuando además la callejera carta de presentación los incluye como íconos cuyas ideas debieran resultar obligatoriamente de cotidiano debate en la sociedad civil (o pueblo llano). También recordé el comicio del 11 de marzo de 1973. Bajo la consigna liberación o dependencia el pueblo plebiscitaría el retorno de Perón y su modelo. Daba la nota por aquellos tiempos una organización trotskista que llamaba a impugnar programáticamente el sufragio y repartía boletas para colocar en las urnas con la imagen del revolucionario asesinado en Méjico. Para peor, dicha secta tenía la equívoca sigla de F.B.I. (Fracción Bolchevique de la Cuarta Internacional). Como se ve, en la división internacional del trabajo cierta izquierda recibe la función de hacer reír o provocar el ridículo. Casi tropiezo con Ariel, un compañero peronista con un pasado en la izquierda, al cual le referí las pancartas observadas y le dije que no sería poco adecuada la elección de un personaje nacional para ornar las referidas pancartas T. En broma le di una sugerente idea: el chacho Peñatroski debería ser el “Moisés” que condujera su rebaño hacia el anclaje con la realidad nacional, desde las oscuras, procelosas y turbias aguas de su cipayismo cultural.
La cuestión no pasó de una chanza, llegué a mi casa, completé algunas actividades y arrullado por el aire acondicionado y por el amor de mi mujer me dormí como una marmota. Sin dudas la breve conversación sostenida influyó en mi inconsciente porque rápidamente apareció el mismísimo chacho Peñatroski. Parecía el caballero escarlata, enteramente ataviado de rojo y montado en un caballo pinto. Ambos se desplazaban con garbo por la Avenida de Mayo, pese a los vehículos que amenazaban con levantarlos “como sorete en pala”, al decir de la criollísima expresión. Con espuelas doradas, que semejaban estrellas de cinco puntas, toda su vestimenta se hallaba tachonada con pins con forma de hoz y martillo. Antes de ser interceptado por las fuerzas policiales, fue abordado por movileros de canales y radios, que ya habían informado acerca de la extraña novedad e inclusive enviaron fotos y videos que fueron rápidamente subidos en diversos portales. Pese a las conocidas dificultades existentes para recordar sueños, estamos en condiciones de reconstruir de modo bastante fiel (o más bien verosímil) la improvisada conferencia de prensa que el Chacho Peñatroski brindó a los periodistas antes de hundirse tan rápido como había emergido en las brumas oníricas de las que surgió.
-¿Quién es usted? Le preguntó una periodista de una radio.
-Soy León Lenín Peñatroski, enviado por el secretariado (desunificado) de la octava internacional y arrabales interplanetario para predicar la luz de nuestra doctrina, el federal socialismo, tanto a nivel nacional, como mundial e intergaláctico.
-Los interrogantes brotaban casi a borbotones. ¿Qué es el federal socialismo?
-Un conjunto de ideas que eliminará de raíz todos los males de este mundo: las guerras, la explotación del gaucho por el terrateniente, del obrero por el capitalista, del marido por la esposa, la contaminación ambiental, las internas inconducentes entre los partidos de izquierda y mucho más. Las crisis ya no las pagarán los gauchos y otros sectores explotados, oprimidos y marginados.
-Y quienes las pagarán?
-Los capitalistas y terratenientes, desde luego.
Pero ¿cómo se hace para que efectivamente se hagan cargo de los costos de las crisis?
-Peñatroski sonrió pícaro y respondió: no me pregunten todo a mí. Las respuestas pueden buscarse en la propia lucha.
-Un periodista con formación teórica lanzó una incisiva pregunta. ¿Quién es el sujeto en esta revolución?
-El Gauchitariado, el sujeto nacido en el campo argentino que se proyecta a todo el mundo y aledaños. Gauchos de todas las comarcas of the worl, uníos.
-¿Y todo el gauchitariado se viste tan exóticamente como usted?
-No somos Maoistas, cada cual se puede presentar con el aspecto que desee.
-¿Cómo será la revolución que ustedes anhelan?
-Permanente. Unirá a todos los luchadores del orbe. Transformará el campo y la ciudad. Se dará en los países centrales, que se han desindustrializado. En los países periféricos, que se han desindustrializado antes de conocer el desarrollo manufacturero. Y en los países del socialismo realmente stalinista.
-Pero ya no queda socialismo real, el muro de Berlín se derrumbó hace más de dos décadas. China es una economía de mercado con partido único comunista…
Peñatroski lo miraba entre irónico y desdeñoso para decirle: -Querido amigo, usted le cree demasiado a la prensa burguesa.
-Aquí en la Argentina hubo hace casi un lustro un conflicto célebre entre el gobierno nacional y las patronales agrarias. ¿Cuál es la posición del federal socialismo en este enfrentamiento? ¿Con un gobierno progresista o con sus contrincantes agrarios?
- Ni con las patronales del campo ni con un gobierno burgués hipócritamente progresista. ¡Viva la indómita federación del gauchitariado y su organización independiente políticamente de patrones y gobiernos de turno!
-¿Cuáles son los ejes doctrinarios del socialismo federal?
No hay distancias entre táctica y estrategia. El capitalismo se derrumba. En cada lucha se juega el destino de la revolución. La crisis de la humanidad es la crisis de dirección del gauchitariado.
Estas fueron las últimas palabras durante la epifanía onírica del Chacho Peñatroski. Me despertó una polémica que miraba mi mujer por Tv. Jorge Altamierda miraba desdeñoso al pollo sojero y le decía: nosotros somos los únicos verdaderos Trotskistas. El pollo callaba sin conceder. Dilma Repollo los miraba compasiva; como asumiendo sólo para si la ortodoxia ideológica reclamada por sus dos contrincantes. Parece ser que el breve paso por este mundo de Peñatroski había resultado en vano. Es que al que nace troskitón es al ñudo que se pretenda darle baños de realidad nacional.

domingo, 2 de diciembre de 2012

PATRICIA ARÉVALO FERNÁNDEZ, AL IGUAL QUE CRUZ-COKE, DEBE SER INVESTIGADA



Luciano Cruz Coke en el ojo de la Contraloría y el Consejo de la transparencia


El jefe del Consejo de la Cultura, Luciano Cruz Coke, recibe golpes de todos lados. El primero de ellos fue propinado hace algunas semanas por el Consejo para la Transparencia (CPLT) que, junto con hacerle un severo llamado de atención por incumplir la ley, le ordenó entregar los correos electrónicos de Macarena Barros, ex jefa del Departamento de Ciudadanía. Se trata de la funcionaria cuestionada por hacer bullying a Galia Díaz, obligándola a viajar a Juan Fernández, donde perdió la vida tras el accidente del avión FACh.

La solicitud, realizada por un particular, originó una cadena de errores jurídicos del CNCA que, amparándose en la vida privada de Barros -que ya no trabaja en la entidad-, arguyó que la divulgación era ilegal. El CPLT se consiguió entonces el mail de Barros quien, de acuerdo a la resolución, no se opuso a la entrega de la información, aludiendo que ya no era una funcionaria activa de la entidad. Situación que Cruz Coke debió sopesar antes de responder con una negativa al ente fiscalizador.
El error podría crear un nuevo criterio del Tribunal Constitucional (TC) que recientemente anuló una decisión del CPLT para que la subsecretaría del Interior entregara copias de los mails del titular Rodrigo Ubilla. La misma apelación al TC, pero en favor del secretario general de la Presidencia Cristián Larroulet está a punto de ser analizada y todo indica que seguirá el mismo camino. Lo anterior porque la recurrida -Barros-, a diferencia de los secretarios de Estado, accedió a la petición por Transparencia.
Cruz Coke también fue cuestionado por la Contraloría debido a que el convenio que realizó con el Instituto de Previsión Social, tendiente a que los jubilados tuvieran beneficios en el teatro Oriente, no se ha cumplido hasta ahora, pese a que ha transcurrido un año. El cuestionamiento también alcanza a las productoras que se hicieron cargo de la administración del recinto, a la falta de mantención y a la ausencia de un seguro contra sismos. Por esta razón la Contraloría le otorgó un plazo perentorio para solucionar estas anomalías.


(Publicado en THE CLINIC)

Nota del Blog: PATRICIA ARÉVALO FERNÁNDEZ, al igual que Luciano Cruz-Coke, debe ser investigada por la Contraloría. Los gastos en la edición de libros -mal hechos, además- no se relaciona con la realidad.
Por libros cuyo precio cuesta, incluyendo todos los gastos, UN MILLÓN DE PESOS da CUATRO MILLONES, por ejemplo.
PATRICIA ARÉVALO FERNÁNDEZ es Jefa del CONSEJO DE LA CULTURA Y LAS ARTES DE ARICA.
El Intendente de Arica-Parinacota JOSÉ DURANA SEMIR y su asesor JUAN BERMEJO, tienen, como jefa de ella, responsabilidad, en este verdadero robo a las arcas fiscales.